Escrito por Margarita Medina Müller
Entre finales de septiembre y mediados de noviembre de 2025 se vivió una experiencia profundamente enriquecedora para la gestión de la conservación en el Perú: la capacitación del personal encargado de las Áreas de Conservación Regional (ACR) en la implementación de tecnologías para el control, la vigilancia y el monitoreo de la biodiversidad. Más que un curso, fue un espacio de encuentro, aprendizaje compartido y fortalecimiento de capacidades, con la mirada puesta en un objetivo común: cuidar mejor nuestros territorios y la biodiversidad que albergan.



A lo largo de este periodo se realizaron tres réplicas de un curso teórico–práctico en las que participaron representantes de 32 Áreas de Conservación Regional, organizados en tres grupos distintos. Cada grupo, de diferentes rincones del Perú, llegó con experiencias, realidades y desafíos propios, pero todos compartieron el mismo entusiasmo por aprender nuevas herramientas que les permitan mejorar su trabajo diario en campo y en la gestión de sus áreas.



Este proceso formativo fue organizado por la Red de Áreas de Conservación Regional (Red de ACR), liderada por el Gobierno Regional de Cajamarca, con el apoyo del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas -SERNANP, Conservación Amazónica – ACCA y Andes Amazon Fund – AAF, con el financiamiento de Jacobs Futura Foundation. El curso tuvo como escenario la Estación Biológica Manu, tambien conocida como ManuBio, ubicada en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional del Manu a 480msnm. Este entorno, rodeado de selva Amazónica viva y vibrante, se convirtió en un aula excepcional. Para muchos de los asistentes, era la primera vez que visitaban la Amazonía, lo que hizo que la experiencia trascendiera lo académico y se transformara en un recuerdo inolvidable, cargado de asombro y conexión no solo con la naturaleza que se buscar proteger, sino también con los otros participantes que trajeron consigo historias, retos y un profundo amor por sus territorios, que pronto se entrelazaron en un aprendizaje colectivo.



Conocimiento Técnico para la primera línea de conservación
Durante el curso, los participantes aprendieron a utilizar la aplicación SMART para la toma de datos en patrullajes y monitoreos de biodiversidad, así como para el registro de amenazas dentro de las ACR. Además, se fortalecieron capacidades en la elaboración de reportes de avances en la gestión de las áreas, una herramienta clave para la toma de decisiones informadas y la rendición de cuentas. El aprendizaje se complementó con actividades prácticas como la instalación de trampas cámara, el uso del SMART en las trochas y el piloteo de drones, tecnologías que abren nuevas posibilidades para una vigilancia más eficiente y segura. Asimismo, se enseñó la existencia de diversas plataformas de monitoreo satelital que se pueden aprovechar de acuerdo a los objetivos de conservación, extensión y realidades de cada área.
Más allá de las herramientas y los conocimientos técnicos, lo más valioso fue el intercambio entre personas comprometidas con la conservación desde distintos rincones del país. Las jornadas compartidas, las conversaciones al final del día y el aprendizaje colectivo fortalecieron la red humana que sostiene a la nueva Red de ACR del Perú. Se reafirmó que la tecnología, cuando se combina con vocación, experiencia local y trabajo en equipo, puede convertirse en una gran aliada para la conservación. Todos volvieron a sus regiones no solo con nuevos conocimientos técnicos, sino con una motivación renovada y una mirada más amplia sobre la diversidad y fragilidad de los ecosistemas del país.



Fortaleciendo la Red de Áreas de Conservación Regional
El objetivo que une a todos los participantes es claro: aplicar estas tecnologías en sus Áreas de Conservación Regional para mejorar su manejo, fortalecer la vigilancia y proteger de manera más efectiva la biodiversidad. Pero lo que queda, más allá de los aprendizajes, es la certeza de que cuando se combinan conocimiento, tecnología y compromiso humano, la conservación se vuelve una tarea compartida y profundamente esperanzadora. La experiencia vivida en la Amazonía no solo dejó nuevos conocimientos, sino también motivación, inspiración y la certeza de que invertir en las personas es una de las mejores formas de conservar nuestro patrimonio natural.


La Red de ACR, creada apenas el 2024, no solo permitió compartir experiencias entre distintas regiones, sino que creó un espacio de confianza, colaboración y visión compartida, donde se espera que las necesidades comunes se transformen en acciones concretas. Con la organización de estos cursos, la Red se reafirmó como una plataforma fundamental para crecer juntos, compartir aprendizajes y avanzar de manera coordinada en la conservación del territorio. Pero más allá de los aprendizajes, la creación de la Red de ACR ha abierto un camino poderoso: el de trabajar unidos, aprender juntos y construir una conservación regional más sólida, efectiva y humana; tal como lo manifestó el Ingeniero Daryl Briones, coordinador de la Red y subgerente de recursos naturales y áreas protegidas del GORE Cajamarca, “el desafío es mejorar la gestión de las ACR y no lo vamos a lograr si es que no tenemos una visión general como país”. A esto apunta la Red, a una mirada compartida e integrada entre todas las regiones del Perú y con las capacidades necesarias para la protección.

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